Los
empalmes exteriores se protegen dentro de una caja de empalme, la cual
posee en un extremo unos tubos cerrados que se cortarán en su
extremo por donde deba pasar un cable, para luego sellarse con termocontraíbles.
La caja posee una tapa o domo que se cierra sobre la base con una abrazadera
sobre un o-ring. Sobre el domo se encuentra la válvula de presurización.
En la base se encuentran las borneras para sujetar los elementos de
tracción de los cables y la puesta a tierra que también
asoma al exterior de la caja.